por Raúl Nicolás Fernández
Los estadounidenses pueden votar por Obama o Mc Cain en, por ejemplo, una lavandería, mientras esperan que otra máquina, en este caso un lavarropas, termine de higienizar sus medias. ¿Atenta esto contra la calidad institucional de un país? ¿Banaliza la democracia y la instancia del voto? ¿Debería estar presente el mercado en un acto tan importante como la elección de un presidente?
Será que los argentinos, y los sudamericanos en general, atrasamos siglos en materia democrática pero esto para mí es demasiado. De acuerdo con que se agilice la cuestión, de acuerdo también con la comodidad y la practicidad que esto implica. Pero de ahí a votar por un candidato para que presida el país más poderoso del mundo en un laverap o en un Mc Donalds, sinceramente no lo puedo entender.
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