viernes, 11 de abril de 2008

Sobre la ética en la relación del periodismo con el poder

por Raúl Nicolás Fernández


Riszard Kapuscinski, el gran periodista polaco fallecido el año pasado, afirmaba que lo ideal es ser lo más independiente posible, pero que existen presiones, tanto de los editores como de los intereses que representa el medio para el que el periodista trabaja. Todo esto se agrava si, además, las libertades de expresión están restringidas por el Estado a través de una censura oficial.
El problema ético, desde mi punto de vista, tiene que ver con la credibilidad de cierto sector del periodismo, identificado con las premisas de los gobiernos de turno. ¿Hasta qué punto son creíbles? ¿Cuánto tiempo debe pasar para que dejen de serlo?
Kapuscinski afirmaba que las cosas fluctúan, cambian en pocos años. Entonces, una vez terminado tal o cual gobierno al que algunos periodistas defendían a ultranza, ¿pueden estos ser tomados en cuenta por la opinión pública? ¿El periodista queda “pegado” para toda su carrera, luego de demostrar abiertamente su adhesión, al gobierno de turno?
Si bien en nuestro país no existe censura (al menos en el sentido tradicional del término), el gobierno actual, desde que asumió el poder, mantiene con la prensa una relación polar: reconoce y recompensa, en concepto de pauta publicitaria oficial, a determinados medios, y a otros no les concede notas, ni mucho menos la mencionada pauta publicitaria oficial. En este sentido, son notorios los casos de Página/12 y de Perfil. Uno por ser ultraoficialista y recibir una buena parte de la llamada torta publicitaria oficial, y otro por ser aborrecido por el actual gobierno, debido a su carácter opositor.
Otro medio que puede ser considerado opositor es el diario Crítica de la Argentina, dirigido por Jorge Lanata, quien no volvió a tener un espacio en la televisión, ni abierta ni por cable, desde que el kirchnerismo está en el poder. Dicho medio publicó, el sábado 5 de abril, una nota referida al discurso en el que la Presidenta acusa a cierto sector de la prensa de “priorizar las informaciones negativas”. Crítica de la Argentina superpuso a estas declaraciones de Cristina Fernández que “… en Buenos Aires, los medios de Daniel Hadad, el canal de televisión C5N, las radios Mega y 10 y la página web Infobae.com reproducen sin fisuras el discurso oficial.”
En la editorial que acompaña esta nota, el mismo Lanata afirma que “la gran mayoría de los medios nacionales y locales reciben una extorsiva pauta oficial que el gobierno se encarga de recordarles ante la menor disidencia”. Y continúa más adelante: “El que no está de acuerdo es un traidor o –como se dijo durante la guerra gaucha- un golpista. Cuando los gobiernos se pelean con los medios se están peleando, en verdad, con el espejo. No les gusta lo que se ve de ellos mismos. Y deciden romper el espejo.”
Al margen de estar o no de acuerdo con una parte u otra, me resulta interesante analizar cómo el periodismo se divide en uno u otro bando. El problema, para mí, tiene que ver con aquellos que se alinean con el gobierno por intereses que exceden lo periodístico, defendiendo ideas de las que no están del todo convencidos y por las cuales, creo yo, la opinión pública les pasará factura tarde o temprano.
Kapuscinski afirmaba, también, que “nuestros lectores, oyentes, telespectadores, son personas muy justas, que reconocen enseguida la calidad de nuestro trabajo y, con la misma rapidez, empiezan a asociarla con nuestro nombre; saben que de ese nombre van a recibir un buen producto.” Yo, humildemente, sostengo que así como de determinados nombres se reciben buenos productos, la gente asocia a otros nombres con la hipocresía y el periodismo mercenario. Sobran ejemplos de épocas pasadas, como Mariano Grondona y Bernardo Neustadt, asociados con las ideologías promilitares. O el caso de Eduardo Feinmann y Daniel Hadad, identificados plenamente con el menemismo. Habrá que ver cuáles nombres se asociarán, en el futuro, con el gobierno actual y qué credibilidad tendrán en las próximas generaciones de argentinos.

jueves, 10 de abril de 2008

A un año del asesinato del profesor Carlos Fuentealba

por Raúl Nicolás Fernández

El viernes pasado se cumplió el primer aniversario del asesinato del profesor neuquino Carlos Fuentealba. Organizaciones y sindicatos docentes adoptaron, en todo el país, diferentes medidas para no olvidar, pero sobre todo para repudiar, el proceder cobarde de la policía de esa provincia, comandada por el no menos cobarde gobernador de ese entonces, Jorge Sobisch.
Rafael Urretabizkaya, maestro de Neuquén, a días de la tragedia, escribió lo siguiente en “Rutas neuquinas”, un texto que sólo circuló por cadenas de mail (la cursiva indica sus citas a lo largo del artículo):
“…Los caminantes son trabajadores de la educación de Neuquén del sindicato Aten, que van sobre un campo de petróleo a pedir que las escuelas puedan funcionar, a exigir escuela pública en condiciones para todos, a pedir salarios dignos.
La gente que conoce a estos gobernantes tiene dudas de que su reclamo sea escuchado, pero comienzan a entender de a poco todo, incluso la risa y la alegría. Estos trabajadores van riendo y cantando porque tienen razón. Tienen razón.

Merecen que el salario les alcance y caminan sobre la capita de suelo que apenas tapa el petróleo pero no tapa la injusticia.
Como educadores saben que la mejor manera de enseñar es sembrando una pregunta, y ellos todos son una pregunta caminando por el desierto picado de pueblo. Por Cutral Có, del mapuzungún Kitral Có es decir fuego y agua, o petróleo como venga mejor…”.

Pero a pesar de la razón que tenían, y a pesar de haber reclamado primero por las vías formales, los maestros salieron a cortar las rutas. Porque en nuestro país, “en la época del email y los mensajitos por teléfono, para hacer escuchar un reclamo nada ha cambiado. Las injusticias se avisan caminando como en el choconazo, o saliendo a la ruta como en las puebladas”.

Lo demás es historia conocida por todos, orquestada por algunos, justificada por pocos (los gorilas de siempre) y olvidada por ninguno.
La represión policial es un atropello a la libertad de manifestarse y un atentado a la vida en democracia. Más aún cuando se la ejerce sobre los sectores más desprotegidos, más débiles de la sociedad.
¿Quién reprimió a los productores del campo? Nadie. Y así debe ser. Pero, ¿por qué a los docentes? ¿Por qué a los que siempre tienen las de perder?.

“…Cuando hay un crimen hay un criminal, aunque las responsabilidades intenten disolverse entre voces de mando y obediencias debidas. Otra vez."

El oficial Poblete, autor material del crimen, aun no fue juzgado. Del autor intelectual la justicia perece que tampoco quiere ocuparse.

"Che, Sobisch, asesino, cobarde, ¿a cuántos más de nosotros pensás chuntarle un tiro?...”

Algunos medios hablan del hecho refiriéndose a “la muerte del profesor Fuentealba”, ocultando deliberadamente el matiz de significado que encierra el sustantivo “asesinato”. Entonces, para muchos, Fuentealba murió. No lo mataron. Simplemente murió.

“…Esto va a ser así todas las veces, todo el tiempo, siempre. Hasta que haya justicia.

Porque como nos dice Freire, reflexionando sobre la fatalidad: las cosas no son así, están así (y las vamos a cambiar).”

Entrevista a Ignacio Vélez Carrera, encargado de prensa del INCUCAI

por Andrés Ferrari y Raúl Fernández. Transcripción: Ihara Matos.


El INCUCAI es un organismo que impulsa, normaliza, coordina y fiscaliza las actividades de donación y transplantes de órganos, tejidos y células de nuestro país.

- ¿Quiénes pueden ser donantes y cómo se registra la voluntad de ser donante o no serlo?

* Actualmente y a partir del 2006 existe una ley que considera que todos los argentinos somos donantes ante la ley, salvo que expresamente hayamos expresado lo contrario. Estamos hablando de donantes reales, o sea, uno puede expresar esa negativa mandando gratuitamente un telegrama por Correo Argentino al INCUCAI, que es gratis, o registrándose en el documento como que no es donante. En general se considera que el resto de la población es donante; pero la ley lo que plantea es que en el caso de que uno no tenga anotado en el DNI que es positivamente donante hay una consulta a la familia para saber, no la voluntad de la familia, sino cual era la voluntad de la persona que ha fallecido, en vida.
Uno puede expresar a partir de los 18 años en más su voluntad de ser donante y fundamentalmente, tiene que comentárselo a la familia o inscribirse directamente en el Registro Civil como donante, como cualquier trámite del Registro Civil le pone un sello que es donante.

- ¿Es posible retractarse?

* Si, absolutamente. Uno puede retractarse hasta el último momento, hasta el último acto de vida uno puede retractarse.


- ¿La familia puede cambiar la elección que en vida había registrado el fallecido?

* No, en realidad la familia no puede cambiar la decisión porque hay un legado que uno hace en vida y es una decisión que se toma, dispone de sus propios restos.
Obviamente que nadie va, y no creo que ningún equipo de procuración de órganos, ni de Argentina ni del mundo, ante una negativa total de la familia se inhiba; pero la ley lo que dice claramente es que la familia no puede intervenir en un legado que haya sido realizado en vida por el fallecido.

- Hay muchos mitos en torno al tema de la donación de órganos, nos imaginamos que ustedes lucharan contra estos mitos todos los días prácticamente. ¿Nos puede aclarar el panorama en cuanto al miedo sobre la venta de órganos?

* Todo el tema de la donación de órganos está atravesado en forma definitiva por el tema de la muerte. Ante eso, y ante el planteo de la problemática de la donación de órganos, cualquiera de nosotros que trata de esquivar el tema, trata de pensar en otra cosa, trata de no aceptar que uno es mortal, y ahí se recurre a todas estas leyendas urbanas del tráfico de órganos, o piensan “me van a matar”; cosa que es un disparate. Uno entra ante cualquier situación a un sistema de salud y el médico no lo va a matar para sacarle el órgano porque aparte no tiene ninguna posibilidad de orientar el destino de ese órgano para ningún lado. Esto se resuelve por compatibilidad y urgencia, o sea, el sistema actúa de tal manera que todo médico de todo el país que se encuentra frente a un muerto, a una persona que ha fallecido y en condiciones de donar, informa al INCUCAI y de ahí en más ese médico no tiene absolutamente mas nada que ver.
El INCUCAI contrasta los datos de inmunología, los datos genéticos de ese órgano y ahí se ordena la lista de espera, el primero que queda en la lista de espera es el que más compatible es.
Por otro lado, lo único que existe en el mundo es la venta de órganos con consentimiento, es un consentimiento viciado. Por lo general la persona que vende un órgano par, sobre todo el riñón, es una persona que para automutilarse, tiene que estar en condiciones muy muy misérrimas, acuciado por necesidades muy grandes. Eso en nuestro país esta absolutamente prohibido, está sumamente controlado.
En nuestro país los equipos que hacen este tipo de intervenciones son muy conocidos, nadie va a cometer el error, aparte está el quirófano de alta complejidad, hay medicación inmunosopresora que está muy controlada. En nuestro país eso no existe, definitivamente. Sí en otros países donde no hay legislación.


- Con respecto a las estadísticas que figuran en la pagina Web del INCUCAI y la cantidad de donantes según las provincias, nos llamó la atención que pareciera ser que el habitante de la provincia de Buenos Aires está más concientizado en cuanto a la donación de órganos que el de otras provincias. ¿Es así? ¿Puede que haya este tipo de inconvenientes en las provincias del interior?


* La cantidad de donantes que venimos avanzando año a año, depende mucho más del sistema de salud que de la población. Depende mucho más de que los médicos que están en terapia intensiva o los coordinadores hospitalarios que están en las terapias intensivas sean los que informen sobre la existencia de un potencial donante, o sea, de una persona que presenta signos de muerte.
En general la población ha manifestado, y tenemos encuestas de todo el país, de que hay un 80% de la población que está absolutamente acorde con la donación de órganos. Ahora ¿qué es lo que pasó? Ese 80%, cuando va al establecimiento ante la muerte de un ser querido y testimonia sobre lo que era la voluntad en vida de ese ser querido, muchas veces carga con una responsabilidad que no puede resolverla, por eso nosotros insistimos tanto para que en vida uno tome la decisión.
A nivel nacional no hay provincias más donantes o provincias menos donantes en cuanto a solidaridad de la gente, hay mayor eficiencia en cuanto al sistema de salud o menor eficiencia en el sistema de salud, y eso es otra cosa.


- Nos referíamos en cuanto a la información que maneja la gente y a las campañas que hace el INCUCAI en el interior del país.


* Las campañas son informativas y nosotros creemos que en este momento, en general - por lo menos así nos dicen las encuestas que no hay que creerlas totalmente pero alguna credibilidad hay que darles- el 80% de la población del país sabe qué es el INCUCAI, sabe qué es la donación de órganos. Ahora, la resolución específica se toma en el momento en que el coordinador hospitalario de transplantes, que es un médico de terapia intensiva, se acerca a la familia y le dice que su familiar ha fallecido. Es ahí donde dice en el DNI que era donante y vamos a proceder a ablacionar los órganos o él expresó su voluntad formalmente así que vamos a proceder. Y si no, se le pregunta cuál cree que es la última voluntad de él porque no dejó nada dicho. En este momento la familia construye conjuntamente con el coordinador hospitalario la última voluntad de lo que hubiera sido el donante, de lo que hubiera sido este potencial donante (el fallecido). Aquí se juega la decisión, es decir, si la familia no fue contenida en el hospital, fuel mal tratada, está muy angustiada, muy desesperada, fue muy brutal la situación, fue muy trágica, como siempre la muerte es trágica; sobre todo en estos casos de transplante que son eventos muy repentinos, muy accidentales. En ese momento, lamentablemente, muchas veces se va a la negativa y la familia, tiempo después, nos habla y dice que lamentablemente dimos la negativa pero tendríamos que haberlo pensado mejor.



- ¿Esto quiere decir que en muchos hospitales esta contención hacia las familias muchas veces no se estaría dando?


* Nosotros hemos desarrollado numerosos cursos de cómo comunicar malas noticias con los jefes de terapia intensiva, con los miembros de terapia intensiva. Pero sí, sentimos que hay un déficit en el sistema de salud en cuanto al asumir la procuración, búsqueda y transplante de órganos como parte de la práctica hospitalaria o médica.
En nuestro país y en todos los países en general, el médico es quien posee el discurso legitimado en salud y sin embargo no es normal que en una consulta en un centro de salud, el médico te ponga la mano en el hombro y te diga: “no se olviden de expresar su voluntad positiva con la donación de órganos”. En general, es un tema que no existe en la cotidianeidad de la salud. Esto sí para nosotros es un motivo de preocupación y de trabajo permanente.
El día que nosotros logremos tener un sistema de salud realmente donante, obviamente que la población va a responder con la solidaridad y con la actitud que caracteriza a nuestro pueblo.


- ¿Tienen proyecto de promover en las escuelas el tema de la donación de órganos?


* Se promueve en las escuelas, no en la de todo el país. En la provincia de Buenos Aires, concretamente, hay una semana de la donación de órganos en las escuelas, hay mucho material. Si alguien lo necesita hablen al 0800-555-4628, que es el teléfono gratuito del INCUCAI, donde pueden solicitar material para informar a los chicos y se dan clases permanentemente en las escuelas.
Existe una estrategia muy fuerte de instalación en las escuelas porque es la forma de naturalizar, de que todo lo relacionado con la corporación de transplante esté naturalizado y ya desde chico uno pueda asumirlo como algo absolutamente natural y normal.
En este teléfono gratuito, 0800-555-4628, se puede preguntar cualquier interrogante que se tenga con relación al transplante de acción solidaria.

LINEA GRATUITA DEL INCUCAI: 0800-555-4628

Novedades en los cines

Por Noelia Morales

Para los cinéfilos hay dos noticias importantes que destacar éste fin de semana. La primera es que llegó a nuestro país: “Olga, Victoria Olga”, filme español que fue premiado en el rubro Mejor película extranjera en Israel y Mejor banda de sonido en Italia, entre otras condecoraciones. Se exhibe en diversas salas, como el Complejo Tita Merello, ubicado en Suipacha 442, en Capital. Allí los jubilados y los estudiantes pagan $4.
La otra gran novedad es que éste martes 8 de abril comenzará el 10º Festival de Cine Independiente Internacional en Buenos Aires. Le recomendamos que visiten la página
www.bafici.gov.ar y allí podrán saber con más detalles cuáles son los lugares donde se van a estar proyectando las películas y los horarios.

Contenidos del 5º programa

Por Andrés Ferrari


*Info zonal. Malvinas y Cristina.

Se realizó ayer una charla debate con ex combatientes de Malvinas en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ por los 26 años del inicio de la guerra en la isla. Tras pasarse un documental del diario Página 12, los concurrentes pudieron realizar preguntas a los ex combatientes. Cuando se les indagó sobre el reconocimiento que tuvieron desde que volvieron de la guerra por parte de los gobiernos, se mostraron dolidos por los tratos recibidos. Aclararon que el apoyo no solo pasa por el dinero. Analizaron, rápidamente, uno por uno los presidentes que se sucedieron desde la vuelta de la democracia y al llegar a los últimos dos ejecutivos nacionales, explicaron que cuando Néstor Kirchner les pidió públicamente perdón, pensaron que la situación al fin mejoraría, pero se decepcionaron una vez más el último 2 de abril cuando, en el acto encabezado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, fue sacado de la lista de oradores un representante de los ex combatientes.

En conclusión, la deuda con los veteranos de guerra aún está pendiente.

*Info general. Medios.

Hubo diferencias en los matutinos porteños cuando calcularon la cantidad de manifestantes que asistieron el martes al acto oficialista en la Plaza de Mayo. Para Ámbito Financiero, hubo cerca de 45 mil participantes. Clarín estimó que Cristina Fernández habló ante más de 50.000 personas. Página 12, escribió que fueron cien mil y la agencia oficial de noticias, Télam, informó que los individuos en la concentración llegaron a ser doscientos mil. Otra vez y coincidiendo con lo que informamos la semana pasada, la agencia oficial de noticias es, paradójicamente, noticia por su extraña relación con las informaciones sobre el gobierno nacional

*Una frase muy relacionada a varios temas de la actualidad argentina.

"El peor analfabeto, es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la carne, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. Es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el niño abandonado y el peor de todos los bandidos: el político corrupto, mequetrefe y lacayo del gran capital". (Bertolt Brecht).

jueves, 3 de abril de 2008

Sobre el rol del periodista

por Raúl Nicolás Fernández
Reproduzco, a continuación, un fragmento del diálogo que mantuvimos Andrés y yo en el aire, durante la emisión del programa Nº4, el sábado 29 de marzo. En el mismo nos referimos a la función que tienen, o deberían tener, los periodistas y los medios en general. Fue un buen ejercicio de reflexión y de intercambio de puntos de vista. Ambos tenemos opiniones formadas al respecto y no es necesario estar de acuerdo siempre para que hagamos un programa juntos. Es más, sería muy aburrido estar de acuerdo en todo.
Pido disculpas por las repeticiones en las que incurrimos. Traté de transcribir nuestras afirmaciones lo más fielmente posible, teniendo en cuenta lo vertiginoso de la lengua oral y las características del formato radial.
Raúl:- Hay algunos diarios que mutan con el paso del tiempo, (es interesante ver) cómo la ideológía y la orientación van mutando con el paso del tiempo. Me refiero puntualmente a un diario que fue emblema, durante las décadas del 80 y del 90, del nuevo periodismo, de la independencia de opinión. Me refiero a Página/12. Es lamentable cómo mutó y cómo ahora es solamente un órgano de propaganda oficial. Dejó de ser un diario Página/12. Lamentablemente ¿no?, porque allí han escrito y escriben periodistas excepcionales, el caso de Verbitsky, el caso de José Pablo Feinmann, el caso de Juan Gelman, Osvaldo Bayer. Pero descreo, descreo de mucho de lo que publica Página/12 porque perdió objetividad.
Andrés:- Sí, por supuesto, sobre todo para aquel que no se siente nada identificado con las posturas que están claramente en contra del gobierno. Uno, en otros tiempos, podía recurrir a Página/12. Pero ahora es totalmente oficialista Y la verdad tan tergiversada tampoco atrae a la mayoría de las personas, porque sabés que te estan contando la realidad de una manera tan recortada, tan dispuesta a "tapar" al gobierno...No decimos que tienen que estar todos los diarios en contra del gobierno, todo lo contrario, la función del periodista y de los medios es informar y, me parece a mí, festejar cuando el gobierno toma un buena decisión... Por lo visto no estás de acuerdo.
Raúl:- No, para nada.
Andrés: - También criticar cuando toma una mala posición.
Raúl: - Al periodismo no le corresponde festejar. La función del periodista es dar testimonio, como decís vos. Pero no dar testimonio de una forma obsecuente. Para obsecuentes están los militantes de cada partido. El periodista, cuando toma un rol obsecuente, un rol de militancia, deja de ser periodista y no puede ser tenido en cuenta. Más cuando viene de una carrera, de una trayectoria, y después se vuelca para determinado sector político. Ése periodista, una vez terminado el gobierno, terminada "su época", no puede ser tomado en cuenta. A mí me da mucha pena, realmente, leer algunos textos de Miguel Bonasso, de Bernardo Verbitsky, porque fueron tipos "grosos" en lo que hicieron, fueron tipos muy tenidos en cuenta en cuanto a su opinión y que lamentablemente están perdiendo credibilidad por estas cuestiones, porque se identifican, se pasan a una vereda. Entonces ven la realidad solamente desde una vereda. Y el periodista no debe ver la realidad ni de una vereda ni de la otra. El periodista, para mí, tiene que estar en la calle, parado en la calle observando lo que pasa en las dos veredas, porque si vos te cruzás a alguna perdés objetividad.
Andrés:- Sí, sí. De todas maneras, quizá no fue un término feliz el de "celebrar" pero sí, para decirlo en un lenguaje vulgar, no casarse con nadie, no ver todo blanco o negro. A mí no me parece que un periodista pierda credibilidad por decir, por ejemplo, "la presidenta ayer tuvo un gran acierto al hacer o decir tal cosa", o que pierda credibilidad al decir "la presidenta ayer tomó una pésima decisión al hacer tal cosa".
Raúl:- No, por supuesto. La credibilidad se pierde, para mí, cuando se decide no hablar sobre determinados temas. La credibilidad se pierde ahí. Es notorio que Juan Gelman, que es un poeta extraordinario y que es un periodista extraordinario, desde que asumió el kirchnerismo en el año 2003 , en Página/12 no publica una nota que tenga que ver con la realidad nacional. Juan Gelman se dedica, pura y exclusivamente, a la política estadounidense y a acusar a Bush. Está perfecto, y los textos de él también son muy buenos en cuanto a eso. Pero ¿por qué Gelman dejó de hablar de lo que pasaba en el país?.
Andrés:- Sí, eso es una crítica indiscutible, realmente. No es casualidad que haya pasado eso.
Raúl:- ¿Por qué algunos textos de José Pablo Feinmann ahora tienen que ver con banalidades o cosas triviales? Si Feinmann es un tipo que tiene un poder de reflexión y una capacidad ilimitada para esas cuestiones, ¿por qué ahora se dedica a temas banales?. No se entiende. O sí se entiende, y tiene que ver con la decisión de no tratar temas que tienen que ver con la realidad del país por cuestiones nétamente políticas. Es ahí donde, para mí, el periodista pierde credibilidad. Porque no tratan los temas que "deberían" tratar y porque no dan testimonio de lo que se debería dar. Obviamente, también, el periodista, más allá del gobierno de turno, no debe tomar partido de ése gobierno de turno. Porque no es la función. Y es más, tampoco se debería celebrar algún acto o algún acierto porque, en definitiva, los votantes, nosotros los ciudadanos, elegimos a nuestros políticos para que cumplan con su trabajo . ¿Por qué celebrar algo que debería ser así?. Es como con el docente, no se debería celebrar que un docente haga bien su trabajo. Se le paga para eso, está ahí, en su cargo, para eso. Sí hay que marcar los errores, porque son errores que nos involucran a todos.
Andrés:- Pero si solamente, como hacen muchos medios, se informa o se refleja los errores del gobierno o de un determinado gobernante o partido, por ejemplo, y no se informa nunca sobre los aciertos que tiene, también se está tomando partida y también se está sumando a la postura que toman los lectores sobre eso. Por que si vos leés un diario y es todo crítica, crítica, contra un personaje o contra un partido o un gobierno, quiere decir, parecería, que ese gobierno está haciendo todo mal. Capaz que hay veinte críticas para hacerle, y capaz que hay también, un cierto número de cosas que están haciendo bien y que también hay que poner en la balanza, porque sino tenés un testimonio irreal sobre lo que está ocurriendo.
Raúl: -Sí, o no irreal sino que solamente describe una parte de esa realidad, y que es la negativa. Obviamente que hay cosas positivas y hay cosas para informar que tiene que ver con el lado bueno del gobierno. Pero lamentablemente también hay cosas malas. Y si uno es obsecuente las cosas malas no las puede decir.
Andrés:- No, por supuesto.Pero, la visión que yo tengo del periodismo, no me parece hacer un diario o un medio solamente para criticar. O un diario, como por ejemplo decíamos recién, Ámbito Financiero, que pone hasta siete titulares en contra del gobierno. Ni tampoco un diario para festejar todo, para evadir todos los problemas como lo está haciendo últimamente Clarín o como lo hace desde hace un buen tiempo Página/12.
Raúl:- También es verdad, Andrés, que hay muchos medios de prensa, en realidad todos los medios de prensa, que también son empresas ¿no?. Y hay intereses creados y es un negocio. Y siempre va a haber gente que quiere leer a favor y siempre va a haber gente que quiere leer en contra. De eso también se hace un negocio. De la oposición también se hace un negocio. Tanto la oposición como la identificación política es un negocio y hay medios que hacen de eso un negocio. Y es así. lamentablemente es así y va a seguir siendo así.

Ojalá sirva de algo II

por Raúl Nicolás Fernández


(publicado en Crítica de la Argentina, sección Periodismo ciudadano, el jueves 27 de marzo de 2008)